Si quieres desarrollar mejores hábitos de escritura, no basta simplemente con escribir.
La realidad demuestra que aquellos que leen con frecuencia desde su niñez adquieren un talento natural para el manejo de las palabras.
Muchos adultos recorren el camino a la inversa y se acercan a la lectura desde la escritura. Tal vez a ti te haya sucedido y tu amor por la escritura te haya llevado a leer más. Pero juegas con desventaja ya que escribir mejor te resultará más difícil que a aquellos escritores que crecieron con la nariz enterrada en los libros. El cerebro humano es como una esponja: absorbe todo lo que observas y experimentas a lo largo de tu vida. Y lo que lees no es una excepción. Aunque no seas capaz de recordar cada libro que has leído, cada página, todas esas palabras, frases, personajes y tramas permanecen en tu cerebro y afloran a la hora de escribir.




